Yo recuerdo que en aquel lugar de una calle de mi colonia en que suelen aparcar trailers por largas temporadas, antes habían llamadas de atención amables: "por favor, no se orine, no sea cochino" o "muestre su educación, no orinarse", ante las repetidas micciones cometidas por los borrachos pulqueros/cerveceros locales y foráneos que solían pasar a liberar su alma cuando la situación era ya insostenible, en aquel resguardo citadino que les proporcionaban las sombras, dejando un peculiar y tradicional aroma a pincheolordelachingada, el cual se ha vuelto tan común en varios lugares de nuestra amada suidad.
Pues bien, al parecer con el paso del tiempo, aquellas cortesías fueron ignoradas por parte de los deshinibidos, y no quedó más que una alternativa para combatir tales acciones de parte de los habitantes de la casa aledaña, quienes recurrieron a la tan socorrida última arma chilanga. He aquí el testimonio...

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