viernes, 19 de junio de 2009

Hola, me llamo Seth y soy alcohólico...

- - Entre ser estudiante de filosofía, guionista de video homes y corrector de estilo del libro vaquero hay varias satisfacciones que me proporciona la vida, las cuales difícilmente podría decir con palabras, y por otro lado, aunque pudiera decirlas, dudo que ustedes mis amigos pudieran entenderlas.
¿Y  que hago yo escribiendo en una madre de estas, en la cual sólo se dicen puras cosas irreverentes, o diarios rosas, o noticias de nerds amantes de la computación acerca de la última novedad en el mercado de la computación? No sé, después de todo no hay respuestas para todo. Estoy aquí, ese es el punto. 
Nada pueden ni deben esperar de mí, y de la misma forma yo no espero ni deseo nada de ustedes. Las mentadas de madre y los anónimos bloggeros que sólo buscan a que pendejo fastidiar serán una ganancia. ¡Libertad! Libertad para publicar lo que se me inche la gana, sólo eso deseo. Y como esta cosa debe terminarse de alguna forma un tanto decente y "constructiva" (ajá!):
Tal vez desee contarles acerca de una pesadilla recurrente de estos últimos días, aquella en que me equivoco de clase y en lugar de ir a la de ontología (área de la filosofía que se dedica al estudio del ser, mis pequeños ignorantes) llego a una de odontología (estudio de la cavidad bucal), en la cual, apenas entrado y dándome cuenta de mi fatal error, sin darme tiempo para una discreta huída, se me pide que haga una delicada extracción de molares. ¿Por qué a mí? ¿Qué hice yo para merecer esto?, me pregunto en medio de tan embarazosa situación.
Y es en ese momento en el que me despierto gritando, sudando, en medio de las tinieblas y la confusión. Peor que después de una sesión de chistes de borrachos o que una tarde enfermo y postrado en cama sin nada que ver en tv teniendo que soportar los vomitivos spots electorales. Peor.
Porque no me negaran ustedes, mis queridos amigos, que es muy distinta la extracción de piezas dentales a tener una postemilla en el ser, o combatir la placa bacteriana a las bacterias del ser. Aunque, si lo meditamos a profundidad, después de todo, ¿no será que todas las disciplinas desde la industria pornográfica hasta la proctología buscan llegar a lo mismo? ¿No buscan llegar a lo más profundo, a lo más oscuro de nosotros mismos y de lo que nos rodea? 
Rayos, duda existencial. Necesito la ayuda de mis maestros. ¿Qué diría Hegel en este caso, que diría Nietzsche?

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